18 de julio de 2016

Luna

Llueve a cántaros. Hoy falta exactamente un mes para celebrar mi nacimiento, hoy estoy a días o tal vez horas de mi menstruación, que coincide con la cercanía de la luna llena. Es una etapa de mirar hacia adentro y soltar,  pero la luna me recuerda que también es momento de nutrir y crear.

Estoy sentada con una taza de té, mis gatas miran tranquilas y reflexivas hacia la ventana, las gotas golpean el cristal, la luz amarilla de la cocina me reconforta. Hoy vuelvo a nacer.

Quiero deshacerme de los lastres que llevo cargando y que no me pertenecen, con cada jirón de piel que va cayendo al suelo curo las heridas de mi linaje, con cada capa de la cebolla que voy pelando, me voy acercando más a mi verdadero hogar, a mi centro, a mi.

Me toco el centro del pecho, todavía duele, punza... pero siento el corazón latir con la esperanza y la fuerza que me da el saberme lista, abierta y en el camino.

Hoy siento que el útero sagrado de la tierra me cobija, que el mundo es un lugar amoroso y hospitalario, que soy amada y estoy protegida, que mi vientre echa raíces al centro de la tierra y se alimenta del amor universal, que merezco todo lo bueno y lo lindo, que he venido a este mundo a ser feliz.

Hoy, a un mes de mi nacimiento corpóreo, celebro uno de mis tantos nacimientos espirituales, hoy estoy dispuesta a ver la vida con otros ojos, a sanar lo que haya que sanar a aceptar lo que tenga que doler, a entregarme y soltar, para poder de una vez por todas ser libre y volar.

9 de junio de 2016

Soltar el timón

Hace un año estaba a punto de tomar una de las decisiones, hasta ahora, más importantes de mi vida: dejar mi trabajo para tirarme al vacío y comenzar a construir la vida que realmente quería vivir. Esa decisión fue el final de una historia de por lo menos dos años de lucha interna y muy poco sabía en ese momento, que iba a ser el inicio de otra caminata intensa de autoconocimiento y reconstrucción.

Cuando comencé este viaje de transformación, no sabía lo mucho que iba a repercutir en el resto de ámbitos de mi vida un "pequeño cambio"... Hoy puedo decir que ese salto me permitió sentir la certeza de que es posible darse cuenta de cuáles son tus carencias (emocionales y psicológicas) y trabajar para mitigarlas, nadie tiene el control sobre nuestra felicidad mas que uno mismo.

Pensé entonces que ya había cumplido la meta, borrón y cuenta nueva, carpetazo, se acabò, ¡qué equivocada estaba! Las lecciones apenas comienzan. 

Puedo decirles que este ha sido uno de los años más intensos de mi vida, he tenido que enfrentar mi miedo a la incertidumbre, cuestionar mis viejas creencias de autosuficiencia y control, vencer mi orgullo, calmar ansiedades y replantear la forma en la que llevaba mis relaciones interpersonales, por decir unos cuantos retos.

Hay días que me siento como si hubiera jugado yo sola un partido de fútbol americano, momentos en los que he querido tirar la toalla y dejar que alguien más se encargue de mis asuntos, deseo más que nada en el mundo unas vacaciones lejos de mi cabeza y mis pensamientos recurrentes. Tomar el timón de mi vida no ha sido fácil, dejar viejos hábitos de victimizaciòn en los que tendía a culpar a los demás por mi infelicidad, no ha sido un algodón de azúcar, sin embargo, no cambiaría por nada del mundo una de mis actuales noches de insomnio que ocupo en pensar qué será mañana de mi vida (infructuosamente) , por los días carentes de sentido que vivía cuando me quería obligar a vivir una vida que no me correspondía.

Hace un año, cuando todavía no cruzaba el umbral de la puerta, no me podía imaginar lo distinta que sería mi vida hoy, las nuevas metas que me fui construyendo y que ahora estoy a punto de cumplir, la gente nueva que se asomaría a mi vida para darle más sabor y plantearle nuevos retos a mi cabeza estructurada y lo todavía lejana que estoy de llegar a darle sentido a toda mi existencia.

Este viaje no se detiene, vamos sumando experiencias, hay cambios inesperados en el camino, se sanan algunas heridas y otras se vuelven a abrir, trazamos mapas, los modificamos, pero nunca nos detenemos... Ahora me doy cuenta de lo ingenuo que fue pensar que por haber tomado una decisión lo tienes todo controlado. El tener el control de la vida significa poder aceptar que vivimos en el descontrol, que hay cosas que están fuera de nuestro alcance y aun así podemos ser felices.

Hoy sé que hay muchas cosas que quiero lograr en la vida, algunas las voy cumpliendo sobre la marcha, otras no dependen enteramente de mi, pero estoy consciente de que sea o no que estas metas se cumplan, mi prioridad es aprender a aceptar la realidad, aceptarme a mi misma y dejar fluir.

Esa es mi nueva tarea, saber que para tomar el control de mi vida, a veces necesito soltar el timón...



9 de enero de 2016

Llegó el nuevo año


Llegó el nuevo año y me agarró en el terruño, por fin, después de dos largos años de espera. Es el primer año que estoy en Nicaragua sin la Mamina y su ausencia me caló hondo el corazón. Debo confesar que mi paisito me pareció un poco menos iluminado sin su presencia.

Es increíble cómo alguien puede ser tan importante para tu alma, como para  modificar la manera en la que ves un país entero. A pesar de eso, siempre me siento completa cuando piso la tierra húmeda y respiro el calorcito maternal y familiar. Después de un año intenso de aprendizajes y cambios en mi vida, el estar en Nicaragua, bajo el cobijo y amor de mi familia, a cientos de kilómetros de mi día a día, me permitió ver en perspectiva muchas cosas acerca de la vida y de mi misma, que de otra forma, difícilmente hubiera podido observar.

Ya no soy la misma que hace dos años se despidió de su abuela y de su tierra con el alma en vilo… Estos dos años de ausencias realmente me hicieron absorber, aun cuando no me di cuenta por completo, todas esas enseñanzas que me dejaron los adioses.

Esta vez, más que una experiencia externa de convivencia y disfrute con la familia (que también lo fue), la sentí como una vivencia interna, un proceso callado en el que me sentía como fuera de mi cuerpo, observando casa pensamiento, cada emoción y cada paso de mi existencia.

Siempre, la matriz cálida que me vio nacer, me muestra una nueva faceta de mi misma y me deja lista para vivir y enfrentar los cambios y situaciones en mi vida cotidiana. En este viaje recargué baterías para continuar mi viaje a la felicidad y me pude dar cuenta de que tengo todas las herramientas para lograrlo.

Pude una vez más sentir en mi chacra del corazón ese amor infinito de familia, que va más  allá de esta vida y este cuerpo y que siempre me llena el alma de contento, pude explorar y ver mis raíces pasionales y espirituales, darme cuenta de las variedades de amor que existen en un solo ser y en todos los seres, que al final es el amor que vive en mí.

Llegó el nuevo año, que con sus gracias me permitió estar en mi tierra y con él llegaron también los nuevos retos a trabajar en mi vida. Me di cuenta que puedo ser misericordiosa conmigo misma y que hay que dejar atrás las culpas, los rencores, las tristezas, para poder realmente ver mi verdadera esencia y solo entonces, la de los demás.

Comienzo el nuevo año agradecida con el universo, por haberme permitido viajar al centro de mi alma y mi corazón, por haberme dado la oportunidad de conectar una vez más con mis seres amados y por consiguiente conmigo misma y por toda la abundancia que me ha entregado, cuando estuve dispuesta a abrir los brazos.

Espero que el resto del año pueda conservar ese sentir, para dejar simplemente que el amor, sea cual sea su forma, pueda entrar en mí y yo me permita recibirlo sin miedos, culpas o prejuicios.

Eso es también lo que deseo para todos ustedes, que juntos nos permitamos recibir las gracias que el universo tiene siempre a nuestra disposición.